- Amor a las tres en Salvador
- Si amor, ahí estaré
- Pero amor sé puntual por favor y no me hagas esperar una hora y media como la otra vez
- Si amor, si nunca más, lo prometo
- No prometas en vano, te espero, besos, te amo.
Las tres y yo aquí en Tobalaba caminando hacia salvador porque el servicio hacia San Pablo esta cortado y no me queda plata en la bip, ¡Genial! ahora si que me mata.
Tres y media y recién en Pedro de Valdivia llegando a Manuel Montt, ay porque tengo que ser tan impuntual, o mejor dicho, porque él tiene que ser tan puntual!
Cuarto para las cuatro y al fin lo veo, sentado en el mismo lugar de siempre, en aquella plaza mágica donde empezó nuestra historia de amor, conociéndolo, debe pensar lo peor, odia que no use celular, lo angustia a pesar de tener conocimiento de lo impuntual que soy, siempre que me atraso piensa en una desgracia. Mientras camino hacia él pienso tantas cosas, por ejemplo: no se como a aguantado un año de impuntualidades, de celos, de tonterías y mil cosas más, pero tan solo verle la carita me doy cuenta que la respuesta a mi cuestionamiento es una: “Me ama, me ama como nadie lo había hecho”.
Ni siquiera lo deje hablar, a penas lo vi le dije lo mucho que lo amaba y nos besamos como la primera vez, al separarnos él no me dijo nada – creo que se le olvido todo el reto que había preparado -, solo puso frente a mis ojos una rosa, la cual tenia un precioso anillo...
lunes, 8 de diciembre de 2008
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